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19 agosto, 2018

LOS JUEGOS DE LA MUERTE


EL AGUIJÓN

LOS JUEGOS DE LA MUERTE

POR: ARTURO MOLINA

El anuncio gubernamental realizado por Nicolás Maduro el viernes 17 de agosto 2018, ha dejado una estela de incertidumbre en la sociedad venezolana. El esquema de quebrar al sector privado, para apropiarse de sus empresas, ya no es a la espera del próximo año, o bajo la medición política del costo que ello acarrea, se ha hecho de un solo porrazo a través del incremento del salario mínimo con el auspicio del nuevo cono monetario, llamado Bolívar Soberano, anclado a moneda ficticia, inexistente, denominada Petro, pero calculada con base al precio del barril de petróleo a través del dólar.

Se habla de la dolarización de la economía, se culpa al sector privado, pero no se dice nada de la inflación que genera el desplome del valor del bolívar, y tampoco sobre el control de precios que distorsiona el mercado, reconociendo disimuladamente el precio del dólar en el mercado negro, asumiendo sin vergüenza alguna que se generó dinero inorgánico a granel para mantener a sus piratas haciendo gala de la fiesta emprendida bajo el manto de la corrupción.

El monopolio que tiene el gobierno al ser el único dueño y distribuidor de la divisa extranjera, sin controles, o tal vez con funcionarios acostumbrados a chupar del dinero público, llevo a la desaparición de más de 90 mil millones de dólares en tiempos de la revolución siglo XXI, de los cuales en 2013 se evaporaron 25 mil millones. Hoy apelan nuevamente a la devaluación para robar descaradamente el dinero de los ciudadanos, y para colmo, aumentan los impuestos para terminar de pulverizar los ingresos de las personas y sus grupos familiares.

Apuesta el régimen castro-chavista-madurista-diosdavista a la estatización de la economía y la implantación definitiva del sistema colectivista bajo el manto del control de élite militar para que les ayuden a mantener la desgracia planificada contra los ciudadanos. Auspician con frenesí el sostenimiento de las mafias en torno al alto gobierno, bajo la tutela de la impunidad. La disciplina fiscal no existe, menos la austeridad. Todo es palabra hueca. El guiso es su deleite y perversión.

Hay quienes se crecen con el anuncio del oficialismo. Oír que te llevaron el salario a 180 millones de bolívares (1.800bsS), genera expectativa ante la crisis social que se vive, pero eso es el resultado de la planificación adelantada por el régimen para terminar de arrodillar a los ciudadanos. El tema de la gasolina y el precio de los alimentos es paquete gubernamental. Lo concreto del asunto es la escasez para crear la pobreza y con ello la dependencia. Consiguieron la formula (lo repito) con el llamado Carnet de la Patria. Las dádivas se siguen anunciando por esa vía, y es a ello a lo que apuesta la persona, porque no ve salida.

El entreguismo es de tal naturaleza, que hasta los más pintados hacen su cola, para obtener su beneficio. La pregunta sería ¿está en capacidad el oficialismo de subsidiar a 30 millones de venezolanos, si todos decidieran sacar el fulano carnet? No faltan, claro está, los que hacen bulla para la protesta, pero se quedan ellos en casa. Pero, realmente ¿hay conciencia ciudadana para obligar a la renuncia del actual mandatario? ¿Dónde está la fuerza?

Hay quienes acusan a la oposición de los errores cometidos. Muchas cosas se podrían decir, si de buscar culpables se trata, pero no es ese el camino. Todos tienen su grano de culpa en lo que acontece para tener el sistema de gobierno colectivista al frente de Venezuela. Hay que sacudir el odio y buscar el encuentro para el restablecimiento del sistema de libertades. Ejemplos de países que viven en gobiernos liberales de corte capitalista o socialista existen y actúan en correspondencia con ese sistema.

Los extremos hacen daño en la acción política porque se convierten en auspiciadores de la anti política. Allí están surgiendo cantidad de laboratorios para mentalizar a las personas de que todo es malo y el salir a matarse es lo bueno. Equivocados quienes a sí lo están pregonando a escondidas, pero a través de las redes sociales consiguen hacer el colchón, aprovechando la desesperanza lanzada desde el régimen, quienes buscan precisamente la confrontación.

La dirigencia política racional tiene un serio compromiso ante el país, tanto para los adversarios al régimen como para los seguidores del mismo. El nuevo amanecer requiere de organización, planificación, liderazgo, disciplina, inclusión y coherencia, para restablecer confianza y credibilidad. Hay que enfrentar con táctica y estrategia POLÍTICA el juego de la muerte impuesto por el socialismo siglo XXI a los venezolanos.

Arturo Molina
@JARTUROMS1
www.jarturomolina.blogspot.com

12 agosto, 2018

PERDIDO


EL AGUIJÓN

PERDIDO

POR: ARTURO MOLINA

El caminar de las personas en Venezuela pareciera hacerse sin rumbo. Las miradas son de tristeza. Los labios dibujan palabras silenciosas. Los movimientos son robóticos, es acto mecánico, con pasos lentos o apresurados, sin apoyo en el piso, se camina en el aire. Parecen escenas de ciencia ficción de un país destrozado por la guerra. Impera el trauma, ruina, escombro.

Los espacios de trabajo se convierten en lugares para la solicitud permanente de permiso. Es necesario salir en busca del camión del gas, alimento, medicina y el dinero en efectivo. En cada esquina hay cientos de ciudadanos en la espera de transporte público, son horas de espera que llenan de amargura a las familias y vecinos. La frustración y el desespero crece, el dinero no alcanza, el salario se quedó rezagado frente a la inflación presente.

Las estaciones de servicio se han convertido en espacio para la reventa, especulación, abuso. Las peleas entre los usuarios recrudecen por no dejar que se meta el vivo que recién llega, o tal vez al que moja la mano para ser favorecido. Unos hacen cola por horas, otros simplemente se paran frente a los bomberos en espera de la seña para su ingreso. No vale autoridad, porque no existe o se presta para la marramuncia. Lo ilegal se convierte en legal a plena luz del día y ante los ojos de todos.

Las colas en los bancos son a rabiar. Los empujones se registran a pulmón limpio, y los menos favorecidos son los de la tercera edad. Enterarse de poder sacar de su propia cuenta la cantidad de 100.000bs, es una ganga, eso no se puede desperdiciar. Se dejan correr los comentarios entre las personas, -apúrense van a dar tanto hoy, guarden número-. Todo es a la carrera y agradeciendo a Dios por lo otorgado. Se entra en el terreno del no importa, algo están dando, peor es nada.

Opinar es delicado en el país de la persecución y criminalización de la política. Sin ser terrorista, en cuestión de segundos lo transforman. Sin conocer de cargas explosivas,  y su manejo, colocación y activación, lo convierten en un experto explosivista. Sin haber visto nada, aparecen los testigos estrellas. Si se sale un gas porque eres flatulento y lo comido hizo implosión, hay que cuidarse de los malos olores, porque lo que le viene es cárcel y tortura. Los criminales deambulan, disfrutan, destruyen, roban, saquean; el que alza la voz para enfrentar los abusos paga con cárcel y escarnio público por su atrevimiento.

La respuesta del régimen ante la protesta social por el colapso de los servicios públicos, el hambre y la miseria, es el despido de los trabajadores de sus lugares de trabajo para ser reemplazados por la chamba juvenil sujeta al partido único. El control social es la vía de escape gubernamental para con los ciudadanos. Todo se impone, nada se debate y consulta. Así sucede cuando se está perdido.

ARTURO MOLINA
@JARTUROMS1
www.jarturomolina.blogspot.com

04 agosto, 2018

ASÍ FUNCIONA EL SOCIALISMO SIGLO XXI


EL AGUIJÓN

ASÍ FUNCIONA EL SOCIALISMO SIGLO XXI

POR: ARTURO MOLINA

La dinámica política venezolana sigue el guión establecido por el socialismo siglo XXI. Todo apunta en el incremento del control social y la persecución. Cada acción a desarrollar obedece al plan de desarticular la sociedad y las familias, llevándolas a obedecer sus propuestas excluyentes, pero inducidas hacia la retaliación como consecuencia del odio y frustración encarnada en su ideología partidista.

La siembra del hambre, muerte y miseria es la columna vertebral del proyecto hegemónico del régimen para establecer la dependencia de los ciudadanos con respecto al gobernante, hasta convertirlos en objetos y alcanzar la sumisión total de las personas a los designios del dictador. El sometimiento aparece entonces en los individuos como el canal valido para mantenerse con vida en un sistema político-económico-social que cabalga bajo la sombra de lo inhumano, haciendo de la crueldad su bandera. Ese es el legado del sistema político colectivista, no ha cambiado en los espacios donde se ha implementado, y las consecuencias de tales despropósitos son brutales a la vista de propios y extraños.

Hombres y mujeres que militaron en su juventud bajo la consigna ideológica del sistema colectivista, en la medida de su madurez política, y en arraigo a la defensa de los derechos ciudadanos, se fueron separando de la causa totalizante, para ir en pos del sistema de libertades. Rómulo Betancourt y Raúl Leoni por solo nombrar dos, no solo se distanciaron en lo personal de tales perversiones, sino que se opusieron al establecimiento de ese sistema político en suelo patrio y más allá de las fronteras venezolanas, desafiando y enfrentando a quienes se erigían como los supremos del engaño y la mentira, camuflados en la consigna del cambio y la prosperidad. Desde invasiones extranjeras, hasta intento de asesinato sufrieron por oponerse a tales abusos. Leonardo Ruiz Pineda es en esencia el referente de las luchas que se libraron en contra de la dictadura del momento, quienes aferrados al terror como fórmula para enfrentar la disidencia, establecieron el asesinato como método para sostenerse en el poder.

Historiadores de la talla de Ramón J. Velásquez, Germán Carrera Damas, Jesús Sanoja Hernández, entre otros de extraordinaria valía para las generaciones de venezolanos y del mundo, han plasmado a través de sus investigaciones, reseñas históricas de las realidades por las que ha a travesado el devenir de la sociedad venezolana. Cada uno con su lupa y forma de narrar los hechos, pero claros en la perversión que representa facilitar el poder a gobernantes de corte dictatorial.

El control social es la vía utilizada por gobernantes que sabiéndose en minoría buscan acorralar a las personas para convertirlas en sus esclavos, haciendo de la persecución el método para contener la disidencia, sembrar el miedo e imponer sus pretensiones hegemónicas, base real del proyecto político colectivista. Comienzan con las instituciones, avanzan con las necesidades básicas y terminan con las personas y sus propiedades. Usted decide si es controlado o perseguido. Así funciona el socialismo siglo XXI.

Arturo Molina
@JARTUROMS1

29 julio, 2018

LA INCERTIDUMBRE GENERA DESCONFIANZA


EL AGUIJÓN

LA INCERTIDUMBRE GENERA DESCONFIANZA

POR: ARTURO MOLINA

Las colas de los venezolanos para la compra de alimentos, medicinas, gasolina se vienen transformando en lugares de encuentro para el intercambio de ideas, en oportunidades son lugares de apuestas. Hay quienes anuncian “el régimen se va; la situación es grave; esos gobernantes no pueden seguir; la intervención internacional está a la vuelta de la esquina; falta poco; el Presidente electo de Colombia es el nuevo libertador; ese si es arrecho; tiene las pelotas en su sitio, no como los otros”. Algunos son más determinantes “Maduro no dura 15 días más en el poder; ya el dinero no alcanza ni para comprar alimentos; si está vaina sigue así, el otro mes me voy de Venezuela”, e incluso intervienen los bromistas “tranquilos ya la economía se va a resolver, el nuevo cono monetario y la eliminación de los 5 ceros es para pararle el trote a los comerciantes, esos son los verdaderos especuladores”, y terminan acotando “claro está, Maduro tiene que irse, ese fue un error del comandante; revisaron la cuenta del carnet de la patria, depositaron…”. La reunión fortuita va tomando calor, y hay quienes se llenan de valor y declaran que fueron “críticos severos de los gobiernos de la cuarta, y denunciaron las relaciones sentimentales de altos burócratas de esos gobiernos, y de la corrupción”. Otro, con cierto miedo, casi titubeando deja colar “desde que llegó la revolución, los guerrilleros tomaron el territorio de la frontera venezolana” “antes era el Cutufí” y alguien agrega “ahora los tenemos anclados en las zonas productoras de la montaña”, “que montaña, los tenemos aquí mismo, son vecinos y no sabemos a qué se dedican, ese es el logro revolucionario, regalaron la patria a extranjeros”. De pronto como si se estuviera consumiendo licor, y ya con unas cuantas bebidas en el cuerpo, aparecen de forma natural sus propias vivencias familiares, y recuerdan con nostalgia tiempos pasados. Todos ellos concluyen que lo de hoy es simplemente el desmadre, no admite comparación. La desdicha se les dibuja en los rostros, y se confiesan que fueron cautivados por el discurso del galáctico, y hasta en sus viviendas quitaron retratos de sus familiares para colgar el rostro del comandante supremo. Las lagrimas afloran, se escucha el arrepentimiento por el error cometido, y la cólera aparece acompañada de palabras obscenas contra los revolucionarios siglo XXI y algunos personajes de la oposición.

La crisis venezolana tiene a los ciudadanos deambulando, y en condiciones similares se ve al régimen. El socialismo siglo XXI presenta grietas difíciles de cerrar. Se anuncian debates entre sus camaradas dirigentes para revisar situación gubernamental, y buscar apoyo para continuar con el desastre planificado. Usan la estrategia comunicacional para atraer seguidores, o mejor, recuperar camaradas. Al unísono se dejan ver en público quejas de algunos enchufados para distraer y manipular al de a pie. Toda una farsa entre ellos, y para ellos, necesaria. Se disputan la posición del más malo, ninguno calza para malo, el daño está a la vista, ni las montañas lo pueden ocultar.

Los factores adversos al régimen siguen en peleas internas que alejan la posibilidad de alcanzar acuerdos para dimensionar estrategia común y cristalizar el cambio anhelados por la mayoría de los ciudadanos. La incertidumbre genera desconfianza.

ARTURO MOLINA
@JARTUROMS1
www.jarturomolina.blogspot.com

22 julio, 2018

LA PROTESTA SOCIAL ESTÁ EN LA CALLE Y NO CREE EN NADIE


EL AGUIJÓN

 LA PROTESTA SOCIAL ESTÁ EN LA CALLE Y NO CREE EN NADIE.

POR: ARTURO MOLINA

Los ciudadanos venezolanos están protestando en todo el territorio nacional. Los convoca la realidad que pretende negar el régimen. La explosión de la inflación ya no admite nombre. Es vulgar lo que acontece entre los ingresos y los egresos económicos de los trabajadores. La comida se compra a precios exorbitantes.

En los mercados populares se ve ipso facto los desequilibrios de la economía en pequeñas distancias. La compra con efectivo es de precios reducidos con respecto a la transferencia y los puntos de venta, pero igual son de millones. Los funcionarios públicos, llámense médicos, enfermeros, docentes, profesionales diversos, los no profesionales, ganan pírricos salarios, insuficientes para alimentarse y alimentar a sus familias. El oficialismo lo achaca a la “guerra económica”, para continuar con la aniquilación del progreso y bienestar social, haciendo del hambre y la pobreza, una política pública, direccionada en acrecentar la desigualdad entre las personas, con resultados nefastos, transformándose en ingobernabilidad y complicaciones temerarias.

El colapso de derechos fundamentales como salud, alimentación, educación,- pareciera por lo grueso de su tamaño-, están a la vuelta de la esquina. Los gobiernos regionales hacen maromas para contener la arremetida, pero el régimen vapulea cualquier acción regional y local. Los inconstitucionales “protectores de la revolución”, fueron creados para sabotear las gestiones de Gobernadores y Alcaldes de oposición. Ante la desidia la resistencia se fortalece, el ímpetu crece y la dignidad florece.

Los pensionados duermen en las aceras esperando aclare el día para cobrar lo que por Ley les corresponde, pero se encuentran con la miseria de frente al recibir su dinero, devaluado y en cantidad insuficiente. El régimen juega con la voluntad y necesidad de los ciudadanos, les acorralan para humillarlos. La intención es hacerlos desistir de sus reclamos. Aparentan fortaleza, y en realidad están desnudos y solos.

El socialismo siglo XXI es coherente con su política de hambruna. La noche y el día son el espacio para la delincuencia. La inseguridad es la expresión de la zozobra reinante en los ciudadanos. Ante eso, la calle grita, el silencio es superior al ruido. Las horas son demoledoras para el oficialismo. El populismo brota en cada una de sus pobres-mediocres-pálidas propuestas. Catapultan “El carnet de la patria” como su fortaleza, autorizando usarlo para todo (comprar, pagar, disfrutar e ir al baño hacer del cuerpo y limpiarse el ano), que al final del día y en medio de la desolación, es nada. Hasta para pagar pasaje lo autorizan, pero no hay transporte, y las utilizadas por el régimen comienzan a ser parte de grandes cementerios.

El régimen se siente acorralado y pretende la manipulación a toda costa. Respira, pero se escucha el aliento entrecortado. La protesta social gana terreno. No tiene color, no es de partidos. No pertenece a caudillos, ni mesías. Es la expresión genuina de seres humanos que levantan su voz ante el abuso y prepotencia. El colapso llegó y tiene camino definido. El tiempo se agota. La patria se exalta. El miedo recrudece. Nada ni nadie sabe lo que viene. El clima de protesta social está en la calle, arrecia, y no cree en nadie.

Arturo molina
www.jarturomolina.blogsopt.com

15 julio, 2018

SEÑOR NICOLÁS MADURO


EL AGUIJÓN

SEÑOR NICOLÁS MADURO

POR: ARTURO MOLINA

Señor Nicolás Maduro, el país que usted representa como Presidente de la República se encuentra en terapia intensiva. La respiración de los ciudadanos es forzada. La existencia de supervivencia, y el sentimiento de angustia y desesperanza invaden el pensamiento de las personas.

Señor Nicolás Maduro, la alegría no se ve en los rostros de los ciudadanos, ni aplausos espontáneos para alabar su gestión de gobierno. A la lluvia que llega por la temporada y genera estragos por la ausencia de planificación y acción gubernamental en el mantenimiento y supervisión en autopistas, carreteras, puentes, servicio eléctrico, transporte, alimentación, hospitales, en todo el espacio geográfico nacional, se suman las lágrimas de millones de hogares que padecen hambre, con niños desnutridos, pero llenos de parásitos. Las enfermedades incuban con tal normalidad, que pareciera se hace lectura de texto enfocando lo vivido en el siglo XIX.

Señor Nicolás Maduro, para entender su revolución es necesario ubicarse en el sitial de lo inhumano, lo despreciable por dañino, la muerte. Ante eso, hay que declarar a viva voz que soy la antítesis de su tesis. La igualdad pregonada por ustedes es hacia la pobreza, la ignorancia y esclavitud, no hacia las oportunidades. Su sentido de la justicia es para favorecer el abuso, corrupción y el desmoronamiento moral de las personas e instituciones, a eso se le llama injusticia, ausencia de ética y moral en el ejercicio del poder. El derecho a la vida negado por ustedes, es apreciado y respetado por nosotros.

Señor Nicolás Maduro, mientras usted diseña el control social mediante el regalo de bonos y bolsas de comida, e influye en las personas con el argumento de que trabajar para vivir es pernicioso, porque el gobierno lo provee todo, hay quienes convencidos estamos, que el trabajo dignifica al prójimo, genera estabilidad y armonía familiar, distracción y calidad de vida. Con el esfuerzo se construye, con su revolución se destruye lo existente y se promueve lo indigno.

Señor Nicolás Maduro, mientras usted centraliza la toma de decisiones, disuelve la República, cierra el derecho a opinar, monopoliza y genera mafias para el manejo de lo económico, arremete contra el sector privado y arrebata el derecho a la propiedad de los ciudadanos establecido en la Constitución Nacional, el grueso de la sociedad apunta a la toma de decisiones desde lo local, regional y nacional, fortalecer la República dentro del contexto del sistema de libertades, dar importancia al sector privado en alianza con el público para invertir y afianzar el empleo, diversificar oportunidades, crecimiento y desarrollo armónico de los espacios locales y regionales. Usted avanza en sentido contrario del sentir nacional, empeñando la Patria a factores externos.

Señor Nicolás Maduro, Venezuela es un país con gente noble, eso a usted le aturde. No puede rectificar, porque no tiene idea de lo que acontece. Las protestas son el espejo del desagrado con su legado y la revolución socialismo siglo XXI. Aferrarse al poder por la gracia de las armas, y enviar a aduladores a  amenazar a países hermanos con la guerra, es el umbral de la estupidez en tiempos de su desgracia, y a la que pretenden condenar a los venezolanos.

Arturo Molina
@jarturoms1
www.jarturomolina.blogspot.com


08 julio, 2018

¿IMPLOSIONA LA OPOSICIÓN?


EL AGUIJÓN

¿IMPLOSIONA LA OPOSICIÓN?

POR: ARTURO MOLINA
TWITTER: @JARTUROMS1

La marcada desunión en factores de oposición venezolana ya no es de puertas adentro, ahora su desplazamiento es hacia la realidad concreta de la gente. Los dirigentes de las organizaciones políticas comienzan a drenar su desgano por la desconfianza marcada en predios de quienes adversan al oficialismo. La inmediatez ha sido caldo de cultivo en las agendas personales de quienes se sienten genuinos representantes de la disidencia política, creando expectativas extralimitadas, que terminan en frustraciones y reclamos de las personas, al ver el tamaño de la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace. El plan operativo no existe, todo es dejado al azar. El discurso es vacío, ausente de contenido, traduce desestimulo, enviando el descontento al cesto de la basura.

Es natural que alianzas con visiones político-ideológico distintas tengan desencuentros. Lo sensato es el acuerdo programático para salir del problema. El dilema radica en quién gana más espacio en el terreno de esos acuerdos. En algunos casos los resultados electorales se traducen en el barómetro, pero la realidad del sentimiento nacional no necesariamente está allí en esa cantidad de representantes. La moda que han pretendido algunos actores de organizaciones políticas, generando choques entre lo nuevo y lo viejo, ha dado como resultado la dispersión de los ciudadanos. Si no hay plan, no hay programa, sin este no hay actividades y en consecuencia cero tarea a cumplir, a eso se le llama inacción, y en política es mortal.

Los dirigentes de las organizaciones políticas están obligados a mantener informados a sus seguidores de lo que acontece, y en consecuencia a organizarlos para asumir tarea en función de estrategia con alcance de su propuesta a  los ciudadanos. Esa es la vía de transmitir la diferencia o la coincidencia, sin perder autonomía partidista, de sus principios y valores. Una cosa es encontrarse, otra suicidarse.

Los electores se mueven con base a la articulación de la oferta, ser mayoría en democracia, bajo el sistema de libertades, implica la conquista de los ciudadanos. La unidad electoral, ha permitido a algunos dirigentes alcanzar cargos de representación popular, incluso, con postulaciones violando la norma establecida, dejando por fuera dirigentes que tienen identidad y arraigo en esas comunidades. Lo que se traduce en incoherencia, generando desconfianza, patentizando la incredulidad ciudadana hacia los actores decisorios en los eventos políticos. La banalización toma impulso, y el nivel de crisis por la que atraviesa el país, permite generar laboratorios a personas sin asidero político, para colarse en el barco y alcanzar lo que por sí solo, no lograría nunca jamás.

El daño pretendido hacia los partidos políticos por actores incapaces de crearse los suyos, lo hacen desde la articulación de laboratorios cargados de odio y rencor hacia las personas que los dirigen. Auspician lo mismo del oficialismo. Se pudiera interpretar como la estrategia que les permite mantenerse en la palestra y así conseguir negociar sus posibilidades de representación. Ciertamente la lucha se hace desde adentro, afuera se respeta la opinión, pero el apoyo de los activistas es efímero. Sobran experiencias al respecto.

El acomodo en los factores adversos al régimen es necesario. Cada una de las organizaciones partidistas debe debatir el camino a seguir. Las alianzas electorales siempre se van a generar. Pretender asociar al blanco con el rojo, porque no hace lo que a alguien le gustaría que hiciera, según su acomodo, y sacar a la calle laboratorios perversos, es ser más de los mismo. La búsqueda del poder no tiene porque obligar al amarillo a decir lo del naranja. La asociación hipócrita no da leche. Los matrimonios terminan, y la amistad sigue. Venezuela está urgida de la propuesta de cambio. Salir a la calle, e ir a escuchar a los ciudadanos es imperativo. Ya basta que desde el centro se imponga el camino, la periferia existe, siente y propone. Ese es el deber ser de los dirigentes de las organizaciones políticas. No por eso implosiona la oposición.

ARTURO MOLINA
www.jarturomolina.blogspot.com