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29 julio, 2017

ENTRE LA GUERRA Y EL COMPARTIR

EL AGUIJÓN

ENTRE LA GUERRA Y EL COMPARTIR

POR: ARTURO MOLINA
@JARTUROMS1

La crisis económica y social inducida por el régimen de Nicolás se profundiza a velocidad superior al de la luz. La devaluación de la moneda venezolana crece estrepitosamente ante las alucinaciones de los revolucionarios siglo XXI de no pasar nada. La inflación es desorbitada y golpea a los ciudadanos por igual, pero estremece a los más necesitados, los cuales manipula el oficialismo para utilizarlos en su beneficio dictatorial y posteriormente tirarlos a la basura.

La intención de llevar a efecto la realización de elecciones forzadas el 30 de julio para imponer la aberrante Asamblea Constituyente, ha generado protestas que tienen en permanente ingobernabilidad al país. No hay rincón de Venezuela donde los ciudadanos acepten la imposición del modelo colectivista pretendido por el oficialismo (los resultados de la consulta popular del 16 de julio 2017 así lo evidencian), y la opinión internacional ha rechazado tal atropello al texto constitucional, e incluso, se pronuncian por el no reconocimiento de los resultados de ese adefesio.

A la cadena de abusos a los derechos de los ciudadanos por parte del régimen, se suma los más de 100 muertos registrados (ayer 28-07-17, asesinaron dos más en Táchira), cuyo delito ha sido exigir respeto a la constitución y Leyes que de allí derivan, y que en recuerdo a esos libertadores se han registrado sus nombres en el asfalto y colocado cruces en pequeñas plazas, sin olvidar los 4848 arrestos por protestar, de los cuales hay 1348 detenidos, 527 presentados ilegalmente a tribunales militares, y 498 presos políticos, según datos aportados por Foro Penal desde abril al 28 de julio 2017.

El régimen es responsables directos de la guerra desatada en las calles de Venezuela, al implementar el uso de paramilitares para asesinar ciudadanos disidentes. La situación se les ha ido de las manos a tal extremo, que hasta funcionarios de la PNB y GNB hacen uso de armas de fuego contra los manifestantes. Cada día son miles los que se suman a las protestas. No hay miedo. Hay dignidad.

La inmoralidad del alto gobierno los ha llevado estratégicamente a corromper el componente institucional del país para hacerlos cómplices de sus fechorías, alcanzar el secuestro del poder, el enriquecimiento ilícito con el saqueo al erario público (ya hay sancionados internacionalmente por poseer cuentas millonarias en dólares, y que tendrán que demostrar el origen de los mismos), y el empobrecimiento de los ciudadanos, generando la confrontación política que mantiene la gente en vilo. El oficialismo juega a la gallina (todo o nada), mientras la disidencia hace resistencia para rescatar la democracia.

El odio y rencor sembrado por las altas esferas del régimen ha conseguido resistencia en personas educadas en valores morales, éticos y principios ciudadanos, que abrigan la convivencia por encima de la diferencia, y que se traduce en la tradición del venezolano de encontrarse, abrazarse y compartir el fervor y unión familiar. Allí está la semilla del cambio por venir en la nueva Venezuela. La representación de ese futuro se encuentra engalanado por millones de núcleos familiares, ejemplo de ello los Oliveros-Méndez, Alcántara, Morales Gil, Fermín-Álvarez, quienes hacen propia la enseñanza de acoger al visitante con el calor, cariño y respeto de su propio hogar.

ARTURO MOLINA

www.jarturomolina.blogspot.com

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